Los cursos de formación no sirven

Con este ilusionante titular podíamos leer el pasado 31 de enero un artículo en el diario El Mundo donde se analizaban los resultados de la formación realizada a través de la fundación tripartita durante los años 2010 y 2011. Los informes de esta evaluación reflejaron que 9 de cada 10 trabajadores afirmaban que la formación que habían recibido no les había servido para nada. Conviene aclarar que el ámbito de este estudio se refiere a la formación profesional para el empleo, tanto en su modalidad de oferta, la que imparten de forma subvencionada sindicatos y asociaciones empresariales, como de demanda, aquella que es gestionada directamente por las empresas con cargo a su cuota de formación profesional.

Los resultados no pueden ser más desoladores, especialmente si tenemos en cuenta que en 2010 el presupuesto destinado por la fundación tripartita fue de 906 millones de euros y participaron 3,5 millones de personas. En 2011 el presupuesto llegó a 917,7 millones de euros e igualmente 3,5 millones de participantes pasaron por estos cursos.

No parece que esto preocupe mucho a la administración ya que tres años después, continuamos con el mismo sistema de formación que tan “excelentes” resultados está dando.

Dos son las razones que nos pueden ayudar a entender esta situación:

  1. La consideración de la formación ocupacional como moneda de cambio y herramienta de negociación con los agentes sociales. La gestión de estos fondos supone una importantísima fuente de financiación para las asociaciones empresariales y sindicales, a la que por el momento, no están dispuestas a renunciar.
  2. El escaso valor que se da a la formación como herramienta de desarrollo de la economía de un país. No hay más que ver los informes PISA 2012, donde el resultado global del rendimiento académico en España sigue situado por debajo del promedio de la OCDE en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias, o comprobar la posición que ocupan las universidades españolas en el mundo, en las que viendo los diferentes rankings (Academic Ranking of World Universities 2013, The Times Higher Education World University Rankings) , hay que desplazarse hasta el puesto 200 para encontrar alguna universidad española, y lo que es aún casi más preocupante, el nulo interés que los partidos políticos prestan a la formación y cualificación de sus dirigentes, tal como explican los profesores Luis Garicano y Jesús Fernández-Villaverde en su post Vidas paralelas de dos ‘apparatchik’ publicado en el blog Hay derecho?.

El modelo actual de formación para el empleo no cumple el objetivo con el que fue creado: “impulsar y extender entre las empresas y los trabajadores ocupados y desempleados una formación que responda sus necesidades y contribuya al desarrollo de una economía basada en el conocimiento”.

Este sistema está pidiendo a gritos una reforma basada en principios de eficacia y rendición de cuentas. Sin entrar demasiado en detalle algunas medidas que se deberían implantar para mejorar el actual sistema serían:

  •  Simplificar al máximo el acceso a la formación de todos los interesados, suprimiendo la labor de intermediarios tales como asociaciones empresariales y sindicales que no aportan valor. Esta medida además supondría una ventaja adicional, nos evitaría tener que leer algunos titulares en prensa sobre el uso fraudulento de los fondos de formación por parte de determinados agentes sociales.
  • Gestionar la formación como un proceso, lo que supondría realizar una labor previa dirigida a identificar las necesidades reales de formación para el empleo, utilizar las técnicas y métodos más adecuados de enseñanza y definir unos objetivos de transferencia claros para todos los involucrados. En este punto hay que centrarse en objetivos de aprendizaje y pensar menos en listas de cursillos.
  • Contemplar en los planes de formación la singularidad que supone el aprendizaje por parte de los adultos, disciplina que se viene estudiando desde hace más de un siglo, a pesar de que la actual industria de los cursos haya hecho caso omiso.
  • Y lo más importante, exigir rendición de cuentas, algo a lo que estamos poco acostumbrados, tanto en su vertiente de buen uso de fondos públicos como del cumplimiento de los objetivos planificados.
 Una muestra de la dificultad que supone acertar con el sistema de enseñanza adecuado, la encontramos en esta escena de la película “El padre Coplillas“, protagonizada por Juanito Valderrama. A pesar del audaz método pedagógico empleado por el cura de Villablanca para que sus alumnos se aprendan las lecciones, finalmente no consigue mantener el entusiasmo inicial de estos, que optan por darse a actividades más lúdicas.
 

Iñaki Zabala
Socio Director Prajna Consultores

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